domingo, 15 de mayo de 2011

Patrimonio de Valparaíso. Un poco de sentido común


Fotografía tomada desde www.cerroconcepcion.org

Cuando leo las opiniones a mis artículos, siempre encuentro que los que las escriben están en un total acuerdo con respecto a los temas patrimoniales. Algunos me dicen que esperan que los artículos lleguen a las personas que manejan estos temas para que remuevan alguna conciencia (muchas gracias por eso, me siento muy halagado). Sin embargo, mis criterios, así como el de mis lectores, son guiados solamente por el sentido común. Ninguno de nosotros tiene estudios técnicos ni preparación alguna al respecto, pero todos coincidimos en lo mismo.

Por qué será que da la impresión de que quienes deberían hacer uso del sentido común con respecto a estas materias nos parece que no lo hacen??. Llevan bastante tiempo trabajando en el tema, han tomado seminarios dentro y fuera del país, han viajado al extranjero a países con sitios patrimoniales y han visto de primera fuente cómo se administran, cómo se cuidan, cómo se trabajan. Han organizado encuentros acá trayendo especialistas. Roce no les falta, información no les falta, fuentes dónde consultar no les faltan, modelos para replicar no les faltan… Entonces. De qué adolecen???

En estas últimas semanas nuevamente ha trascendido información sobre las intervenciones que se están llevando a cabo en la ciudad y en su área patrimonial, sin embargo, estas noticias siempre terminan por desilusionar y preocupar.

Puede que todos estos trabajos tengan sus papeles en norma y sus aprobaciones en regla, pero el hecho es que al ojo de los ciudadanos con sentido común, evidentemente se vulneran criterios simples de protección patrimonial.

En el Palacio Astoreca del Cerro Alegre, una hermosa casona con influencias victorianas, se realizan trabajos para convertirla en un flamante hotel boutique. Los trabajos dejan ver un mega cubo de concreto que se eleva por sobre los techos y que sobrepasa visualmente al palacio, convirtiéndolo en un simple frontis. Para construir esa estructura se destruyó por completo una casa posterior a la casona, dejando solamente su fachada en pie. A mi modo de ver, el patrimonio no se remite solamente a estas fachadas, sino que se trata de todo el conjunto, de toda una casa, de todo un lugar. Está muy bien pensar en emprendimientos que aporten a la actividad turística, pero estos proyectos no deben ser invasivos, no deben romper la línea, casi no deberían notarse.

Lee noticia relacionada a Palacio Astoreca Aquí...>>

Los trabajos que se están llevando a cabo en la calle Almirante Montt pusieron en pie de alerta a los vecinos. Los viejos adoquines que llevan en el lugar más de ciento cincuenta años están siendo cambiados por unos nuevos falsos y cemento. Ya algo parecido se realizó en la calle Beethoven. Esos viejos adoquines conforman parte del paisaje urbanístico del sector, son parte del encanto del lugar y son patrimoniales. Cualquier trabajo que se haya planificado debió haberlos considerado, debió buscar una solución que integrara estos históricos adoquines.

Lee noticia relacionada a los trabajos en la calle Almirante Montt Aquí...>>

No se trata de casas viejas que se caen apolilladas, no se trata de adoquines viejos que muelen los amortiguadores de los autos, no se trata de botarlos y cambiarlos por unos nuevos, eso no es protección patrimonial ni restauración, eso es una renovación. El patrimonio no se renueva, se protege.

Recuerdo este mismo concepto cuando se renovó el paseo mirador Atkinson. El alcalde de la época aparecía orgulloso y feliz y todos celebraban; sin embargo lo que se había hecho era una aberración patrimonial pues el mirador tenía hermosas barandas de madera que le daban aquel aire tan característico y romántico, un espacio varado en otro tiempo. Las barandas se cambiaron por unas modernas de metal. En ese tiempo toda la discusión patrimonial estaba comenzando y se puede perdonar el poco conocimiento (aunque ya había muchas voces que alertaban sobre este fenómeno), pero ahora que ya hemos avanzado en estos temas, es prácticamente incomprensible la falta de cuidado con que estas obras se realizan.

El patrimonio tiene una belleza implícita y un valor histórico que va más allá de la peregrina idea de que lo que se haga se tiene que ver “lindo y choro”. La restauración no es renovación. Es un trabajo delicado que debe involucrar expertos en la materia. Merece un estudio profundo y una implementación cuidadosa y la búsqueda de soluciones que respeten la originalidad del lugar.

En Cerro Bellavista (que no corresponde al sector demarcado como área patrimonial), un área muy turística y de identidad y belleza muy porteña, también se están realizando trabajos que resultan invasivos. Se trabaja con maquinaria pesada sin ningún cuidado. Se arrasan callejuelas, se destruyen adoquines, etc. El sector es conocido por su Museo a Cielo Abierto, sin embargo, una de las obras de este museo ha sido completamente tapada. Posiblemente se haya cubierto el mural para su protección, pero la actitud agresiva de los que ahí trabajan ante vecinos y un periodista que hacía una nota, levanta sospechas sobre la legitimidad de las alturas del edificio y de su diseño arquitectónico.

Lee noticia relacionada a los trabajos en Cerro Bellavista Aquí...>>

Ve el proyecto de edificación en Cerro Bellavista Aquí...>>

Ejemplos de estos trabajos hay en toda la ciudad. Muchos de ellos se llevan a cabo en lugares no patrimoniales, como en Cerro Placeres donde toda una bajada (Yolanda) de históricos adoquines fue modernizada sin tener en cuenta el daño patrimonial, aunque el área esté muy lejos del sector histórico UNESCO.

Pero, por qué nos interesan tanto esos detalles???, podrá decir algún lector que no comulgue con esta idea. Se trata solo de viejas piedras.

Pues bien, cuidar nuestro patrimonio en términos de marketing, hoy día, significa cuidar nuestro producto. Las calles empedradas, las subidas angostas, los palafitos aéreos, las casas vertiginosas, los balcones flotantes, las casas viejas e históricas, las calaminas coloridas y oxidadas, los restos de ferrocarriles, los maceteros colgantes, el tuerto que vende lechugas en la feria, los gatos pandilleros, los perros sonrientes… todo esto que a muchos les parece horrible, viejo, feo, poco atractivo y chocante, esto, justamente esto es lo que nos convierte en particulares, justamente este es nuestro producto, justamente por esto somos atractivos para cientos de turistas que nos visitan y nos promueven, justamente este es nuestro mayor “plus”. Los extranjeros no vienen a ver un lugar que ya hayan visto; escapan de lo común y corriente, de edificios acrílicos, de ciudades pretenciosamente modernas. No quieren más de eso que tan bien conocen, también muchos no quieren más la oferta usual de palmeras y resorts. Por esto es tan necesario cuidar nuestro patrimonio delicadamente y no meterle mano torpe con aires renovadores.

Un poco de sentido común a la hora de planificar estos proyectos es de lo que necesitamos, y un gran amor por lo que realmente somos y por los vestigios de lo que hemos sido.

No transformemos a Valparaíso en una maqueta, en una escenografía falsa de maquillajes pseudo modernos, “lindos y choros”.

Lee otra noticia relacionada con este tema Aquí...>>

Leo Silva

jueves, 28 de abril de 2011

Vía elevada de Valparaíso (suspender, detener y abandonar o simplemente parchar)


Con este artículo abro una serie que irá apareciendo paulatinamente sobre Lugares de Valparaíso. Siempre será precedido por su título “Lugares”. Aunque la idea principal será mostrar y develar aquello que pueda resultar particular sobre un lugar, los artículos de esta serie pueden no estar exentos de alguna opinión o simplemente pueden dar pie a una reflexión que resulte del mismo.

Lugares: Vía elevada de Valparaíso (suspender, detener y abandonar o simplemente parchar)


Fue en los años 70’s cuando se diseñó una vía elevada que solucionara el ya problemático flujo de vehículos entre Valparaíso y Viña del Mar por Av. España. Un proyecto grandioso que se comenzó a ejecutar en tiempos del gobierno de Salvador Allende y que después, simplemente, se dejó olvidado por el gobierno siguiente, por razones obvias.

En lo personal, creo recordar que Chile estaba un poco obsesionado con el tema de las vías elevadas, signo de desarrollo y modernidad, conceptos tan perseguidos por el país hasta el día de hoy.

Este proyecto del cual casi no existe información en Internet era singular. La idea era conectar desde puente Capuchinos en Caleta Abarca una carretera de alta velocidad que fuera sobre la línea de mar, pasando sobre el balneario Recreo, justo sobre su piscina (hoy día en “ruinas arqueológicas”), correría hasta Portales, siguiendo por la costa sobre el sector ferroviario y su tornamesa, para conectarse con nudo Barón.

Los trabajos comenzaron en distintas etapas como en el sector de Portales frente a la Universidad Santa María, donde se levantó un imponente tramo completamente antisísmico que literalmente se ha reído de los grandes últimos terremotos. Enormes pilares para apoyar la continuación de éste hacía Barón, cajas de concreto una enorme obra civil…


… todo esto quedó detenido, suspendido y finalmente abandonado. En los años 80’s, se realizaron los primeros arreglos para transformar esa “mega estructura” de Portales en un paseo público y algunos de sus pilares en miradores. Un nuevo abandono de todo el lugar lo convirtieron en nueva ruina hasta los últimos trabajos que han aprovechado todo el borde costero en lo que hoy conocemos como paseo Wheelwright.


También en los 80’s todo el proyecto fue reemplazado por la ampliación que hoy día conocemos como vía entre Viña del Mar y Valparaíso. La misma Av. España se amplió a cuatro pistas y otra gran obra civil tomó la idea de conectar Caleta Abarca (puente Capuchinos) con una vía costera que se une a la misma a la altura de Recreo. Bastante menos pretenciosa y arriesgada que la original.

Las evidencias de esta primera abortada versión original se podían observar en distintos lugares. En la estructura de Nudo Barón había un espacio evidente para la conexión con la vía que vendría desde Viña del Mar. Con el tiempo se han “maquillado” estas evidencias haciéndolas casi imperceptibles y ya nadie siquiera recuerda al famoso proyecto de vía elevada y nadie se pregunta el porqué de este “mega” paseo mirador de Caleta Portales.



Me resulta interesante todo este proceso de “detener, suspender, abandonar” tan propio de nuestra cultura y sobre todo de nuestra ciudad. Sirve para dibujar un poco nuestro carácter, la forma en que se suele actuar cuando una administración hereda obras de la anterior. Por considerarla emblemática, no se la continúa o se la abandona o se la deja morir. Ejemplos hay muchos. La carabela Santiaguillo que se pudre ante la vista e incredulidad de los visitantes mientras mendigos aparecen en su cubierta como esperpentos piratescos. 

Una Plaza Sotomayor en su momento habilitada como espacio abierto, sin autos estacionados y con bellas luminarias a ras de suelo que de noche le daban una hermosa iluminación muy europea y delimitaban sus espacios peatonales y de flujo automovilístico. Hoy día las luminarias han desaparecido por completo, nunca nadie las reparó ni las cambió; la plaza luce oscura de noche y sus límites peatonales se han demarcado con “patrimoniales” líneas amarillas que también se han desteñido.

Un museo “In Situ” en el mismo sector donde se podía apreciar parte de los vestigios arqueológicos enterrados en Valparaíso, la proa de la primera Esmeralda capturada a lo pirata por el mismísimo Thomas Cochrane y que naufragara en el lugar durante un temporal y que evidencia la línea de mar original y el lugar del primitivo muelle. Nunca se supo utilizar bien el emplazamiento y finalizó por tener una errática venta de artesanías en su interior. El suelo de vidrio que permitía ver el lugar a tus pies mientras caminabas (y que convertía el interior en un horno insoportable) se rayó y terminó por quebrarse y nunca nadie lo reparó. El lugar permanece cerrado y suspendido…

Un Museo a Cielo Abierto que en su mayoría permanece abandonado a su suerte, las placas de sus cuadros han desaparecido, los mismos cuadros lucen deteriorados y la señalética de cómo encontrarlos luce borrosa, descuidada y fea.

Me detengo a pensar en esta cultura del “parche”. Una ciudad patrimonial necesita darle una vuelta a la tuerca a este concepto tan arraigado y erradicarlo por completo. Continuar las obras y mantener las ya hechas por otros no importando si fueron emblemáticas para una administración pasada. La cultura del parche es horrible y termina por notarse. Afea más que embellece y una ciudad como Valparaíso requiere priorizar el concepto de obra urbana, priorizarlo incluso sobre otras materias, puesto que es una ciudad que está vendiendo cierto tipo de belleza y cultura.


Suspender, detener y abandonar, debería ser la respuesta ante la práctica de…

… suspender, detener y abandonar o simplemente parchar.

Leo Silva

domingo, 6 de marzo de 2011

Héroes de Guitarra de Palo. (Valparaíso’s new soundtrack)

De pronto en Valparaíso se comenzó a escuchar por las esquinas de la ciudad un sonido, un algo de trovadores y guitarras acústicas con líricas de profunda poesía. Un algo que en un comienzo pasó inadvertido para muchos porque el sonido no es para nada nuevo, recuerda en mucho a otros estilos similares ya escuchados: La nueva trova cubana, El canto nuevo de los 80’s, La nueva canción Chilena de los 70’s. Aunque los referentes son inevitables, algo sonaba absolutamente fresco.



Así, una nueva generación de trovadores y músicos muy jóvenes están creando la banda de sonido de este Valparaíso que despierta de su letargo y este sound track le viene muy bien al puerto, absolutamente dentro del concepto bohemio de la ciudad, completamente arraigado a la cultura de bares, a los vasos medios llenos y a los ambientes saturados de humo de cigarrillo, conversación, guitarreo y poesía.

Trova, rock, sonidos latinoamericanos, una interesante fusión urbana que rescata el legado de otros músicos anteriores que se encaminaron por la misma senda. Aunque se tiende a definirlos como rock yo los encuentro más cercanos a la cultura de los cantores y a una fusión pop folk, de todas maneras poco importan las etiquetas para un grupo de músicos que crece y progresa.

No todos ellos son de Valparaíso. Algunos son de otras ciudades como San Antonio y Santiago, sin embargo el puerto les ha dado un hábitat que los retroalimenta de poesía y bohemia y ellos crean sus obras honestas y hermosas plagadas de sueños, amor y conciencia social.



Así, esta nueva generación de músicos se ha tomado literalmente los escenarios de los eventos de la ciudad, cautivando a un público que ya los sigue fielmente, conoce los efectos de sus actuaciones, canta sus canciones populares y espera las nuevas. También se establece una relación de cercanía con estos artistas tan alejados de la cultura farandulera chilena. Los puedes ver caminando por la ciudad, sencillos, afables, tomándose un cafecito en Plaza Aníbal Pinto, sin poses de divos, o reunidos rumbo a sus presentaciones, se percibe gran camaradería entre ellos.

Pascuala Ilabaca (gran compositora, músico y cantante), Nano Stern (hermosas líricas, gran guitarrista y violinista), Chinoy (un poeta urbano, mezcla de Bob Dylan y Silvio Rodríguez), Kaskivano (pura pasión, rebeldía, fuerza), Camila Moreno (el poder telúrico de la mujer chilena. Ella sola tiene el peso de Led Zeppelin. Es como si Björk se hubiese puesto a hacer canciones con tempo mapuche), Gepe (la melancolía urbana de Morrissey a lo Víctor Jara) y otros más que siguen aumentando esta movida porteña cantando como solistas o en bandas le están renovando a Valparaíso ese carácter bohemio, poético y rebelde.

Es un movimiento creciente que fluye hacia una búsqueda identitaria, que se revela y se rebela, que levanta la voz y seduce con hermosa lírica, con propuesta y búsqueda musical y le reclama consecuencia a las generaciones anteriores.



Es de verdad un placer disfrutar de esta generación de artistas apasionados que no temen transgredir el discurso televisivo que aturde el sentido estético de la ciudadanía, que levantan su voz, que rompen el molde y se salen valientemente del libreto.

Ahí van estos músicos que desde Valparaíso comienzan a sumar nuevos temas a nuestro cancionero guitarrero.

Ahí van estos héroes armados de guitarras de palo.







Leo Silva

domingo, 7 de noviembre de 2010

Ascensor a balanza de agua – Cliff Water Railway Lift

Como bien sabemos, los ascensores de Valparaíso comenzaron a funcionar con un sistema de balanza de aguas. Esto significa que el carro superior era cargado de agua en un depósito bajo el carro mismo y sobre las ruedas, y por el simple contrapeso comenzaba a bajar y a traer el carro inferior hacia arriba. Una vez abajo el carro soltaba el agua y esta se bombeaba hacia arriba para ser utilizada de nuevo. Simplemente fascinante!!!!

Siempre quise saber o ver cómo era que funcionaba ese sistema. Si ya el de ahora me parece rudimentario pero funcional, no podía dejar de imaginármelo en alguno de nuestros ascensores.

Hace poco, guiando a un grupo de británicos, una pareja de bastante edad se me acercó y me preguntó si alguno de los ascensores de la ciudad funcionaba a sistema de balanza de agua. Les expliqué que ya no, aunque varios de ellos originalmente lo hacían. Acto seguido, me sorprendí pues no había tocado ese punto en mi información y les pregunté como sabían de este sistema. Ellos me comentaron que provenían de la ciudad de Folkestone en Inglaterra, donde hay uno de estos ascensores, igualito a los nuestros, pero que aún funciona a balanza de aguas.

Estos adorables pasajeros al final del tour me pasaron un papelito con la información para que lo buscara por Internet y… Por supuesto que lo hice.

Por primera vez pude disfrutar de ver cómo opera el sistema y ver en que estado se encuentra este elevador. Es muy hermoso y me hace recordar al Ascensor Barón

Disfrute del video

El “Folkestone Leas Cliff Water Lift” fue inaugurado el año 1888 (el del Cerro Concepción fue inaugurado el año 1883). Ha sufrido algunas modificaciones, el año pasado fue cerrado y reabierto este año restaurado (no renovado). Cuando fue cerrado, los ciudadanos de Folkestone se organizaron en una protesta, ya que se le considera parte importante de la infraestructura turística. Es el más viejo de los ascensores a balanza de agua y de los que han sido modificados a eléctricos de Inglaterra.

Vea más información Aquí...>>

Pero cómo???

Esto quiere decir que hay otros más???

Si, los hay. Con sorpresa me encontré con un listado de este tipo de ascensores ingleses y no solo en Inglaterra, sino que también en Quebec, Alemania, Portugal y otros lugares más.

Sin embargo, los primos “British” de los ascensores de Valparaíso, son bastante similares a los de nuestro puerto.

El “Lynton-Lynmouth Cliff Railway”

El “Lynton-Lynmouth Cliff Railway” de la localidad Británica de Lynton opera con sistema de balanza de agua desde el año 1890.

Lo que me parece interesante es todo el respaldo en Internet que lo acompaña. Un hermoso sitio web con abundante información y el reconocimiento de este elevador como un transporte y actividad turística. Tiene un restaurante en su parte alta y baños públicos. En su sitio se puede acceder a una visita virtual con videos y galerías en tres dimensiones. También me ha llamado mucho la atención toda la explicación de cómo funciona el ascensor. Todo aquí esta considerado un detalle de información turística. Ha existido la visión de considerar la información como un atractivo y un enganche.

Vea el sitio web de este "Lift" Aquí...>>

Hastings Cliff Railways, The West Hill Lift and “Bournemouth”

El “Hastings Cliff Railway, The West Hill Lift” fue abierto al público en el año 1891 y su maquinaria originalmente operaba en base a gas. Desde el año 1971 funciona en base a energía eléctrica. Tiene un hermano ubicado en la localidad de “Bournemouth” y se encuentra operando desde el año 1908 con energía eléctrica.

Vea más información Aquí...>>

“Saltburn Cliff Lift”

“Saltburn Cliff Lift” El Más antiguo a balanza de agua en Inglaterra operando desde el año 1884 (Concepción 1883) se ubica en la localidad de Saltburn by the Sea.

Vea más información Aquí...>>

“Scarborough cliff lift”

“Scarborough cliff lift” data del año 1873 y funcionaba originalmente con sistema de balanza de agua utilizando agua de mar y desde 1947 funciona con energía eléctrica. El año 1997 fue modificado para que funcionara de manera automática. En esta ciudad existen y operan 4 ascensores más: “North Cliff Lift”, “Queens Parade Cliff Lift”, “South Cliff Lift”, “St Nicholas Cliff Lift”

Vea más información sobre Scarborough Cliff Lift Aquí...>>

Todos estos ascensores de Inglaterra son considerados importantes atractivos turísticos. Esto nos da una pista de cómo podríamos manejar y administrar nuestros propios ascensores de Valparaíso. Cada uno con un sitio web con abundante información sobre sus particularidades. Cada uno trabajado como un atractivo turístico en sí mismo, desarrollando actividades alrededor de sus estaciones como cafeterías y restaurantes. La idea es que el ascensor funcione como una empresa y haga uso de su creatividad para sumar pasajeros a su ya cautivo flujo. Esto ayuda a mantener el ascensor en su natural actividad original que es el transporte de los vecinos de su sector.

Es curioso que no exista un enlace entre estos “Cliff Lifts” y nuestros ascensores porteños. Creo que esto se ha producido por el simple hecho de que en Internet, cada uno aparece con su nombre en inglés o en español, no produciéndose un cruce de palabras claves en las búsquedas por la red. Quizás este cruce pueda ser beneficioso, quizás pueda provocar un futuro encuentro entre administraciones. Quizás se puedan lograr alianzas para la retroalimentación de información como soluciones mecánicas, de respuestos, desarrollo de operaciones de marketing, encuentros de operarios, hermandad de ascensores.

También este artículo derriba el mito de que los ascensores de Valparaíso son únicos en el mundo y esto es una buena noticia, puesto que ya no están tan solos. Hay otros en muchos lugares y no solo en Inglaterra y esto es favorable, pues hay donde cruzar información.

Vea una lista de ascensores en el mundo Aquí...>>

La administración de nuestros viejos ascensores merece una nueva mirada. Quien se haga cargo de esta, deberá buscar la forma de mantenerlos y de potenciarlos, y saber que hay otras experiencias exitosas en el mundo es un gran hallazgo. También las hay otras en fracaso y si nos llegara a resultar exitosa la nuestra, se podría ir en ayuda de los otros viejos hermanos de nuestros “Cliff Lift”.

Siempre hay una oportunidad, siempre hay dónde buscar y dónde acudir. Se trata de tener la voluntad y las ganas apasionadas de conseguirlo.

Baja y sube. El ritmo vital de la familia de ascensores en el mundo.

Leo Silva

lunes, 1 de noviembre de 2010

Valparaíso Joya Abandonada - Reportaje Canal 13

Cuando comencé a escribir sobre Valparaíso, mi primera intención fue develar parte de la identidad de la ciudad a través de los relatos de mis constantes recorridos por ella. Una Mirada, un punto de vista, la sensación de la piel escrita para dar cuenta de la interlínea, del subtexto de los laberintos porteños.

Sin embargo, este subtexto me comenzó a mostrar otro tópico. Algo de lo que se habla casi en secreto y una pregunta creciente.

Leo Silva, qué pasa con el Patrimonio????

Qué pasa con los proyectos????


Se hace difícil obviar el tema. Pero se corre el riesgo de dedicar líneas y líneas a este asunto. Yo no quiero terminar por escribir un mantra, un rosario de artículos sobre este punto. Sin embargo, el tema del Patrimonio de Valparaíso y su cuidado se hace tan preocupante, que debería convertirse en “el tema más importante de la agenda porteña”, pero ya a un nivel de mesa de hora de almuerzo, a nivel familiar. Todos deberíamos tomar posición sobre esto.

Para no gastar más teclas del computador por ahora, e ilustrar ampliamente sobre esto, les dejo aquí el reportaje de Canal Trece, exhibido hace unos fines de semanas atrás.

Siéntese, acomódese, ponga play y, si al final del reportaje usted se indigna, quiero que sepa que está en todo su derecho.


Varias líneas del reportaje son estremecedoras:

“… Visita inspectiva realizada en mayo del 2010, los representas del Banco Interamericano de Desarrollo constataron que un 53% de los diseños en la cartera vigente a esa fecha no dará lugar a resultados concretos. En buen chileno: muchos estudios y pocas obras…”

Con respecto a los ascensores: “…el alcalde de Valparaíso nos adelanta que la situación podría empeorar aun más en los próximos días. Pronto sería cerrado el ascensor Artillería y el Ascensor Concepción…” (sic)

Con respecto al Patrimonio de la Humanidad: “…Unesco, que el próximo año vendrá a evaluar el cumplimento de los compromisos del programa de recuperación patrimonial de Valparaíso, sin embargo puede no ser suficiente…” (sic), “…es bastante probable que la Unesco exige ciertas medidas o sino, simplemente ponen a Valparaíso en listado de bienes en peligro de desaparecer…” (sic)

En lo personal, por primera vez algo me está dando vergüenza cuando hago mis circuitos turísticos en la ciudad. Mis pasajeros vienen entusiasmados por ver los ascensores de Valparaíso y vivir la experiencia de un viaje en ellos. Ahora, debo explicarles que la mayoría de ellos están cerrados. Uno tras otro van apareciendo y sin ninguna actividad.

Mis pasajeros sacan cuentas claras.

.- Es decir, que en la ciudad de los ascensores, no hay ninguno funcionando???

.- Pero cómo puede ser esto?? No es una ciudad turística y patrimonial???

.- Qué debo decir yo al respecto?? Se hace difícil asumir la irresponsabilidad y la falta de gestión.

Incluso algunos de los turistas están comenzando a pedir los mails de las autoridades para quejarse.

Como siempre, el gringo Todd Temkin, incansable luchador por Valparaíso, tiene razón cuando dice en el reportaje que reparar los ascensores daría un impacto mundial y mejoraría la imagen país.

Pero, por qué se cierran algunos de ellos que tienen buen flujo de pasajeros y por lo tanto no tendrían problemas económicos, argumento siempre esgrimido para justificar sus cierres de puertas???

Pareciera ser que estamos ante una batalla de presiones. El rumor que recorre las calles de la ciudad sería que La Compañía de Ascensores Mecánicos de Valparaíso desea vender casi la totalidad de ascensores que administra a la Municipalidad de Valparaíso. Por esta venta, ha puesto un precio altísimo.

La municipalidad desea comprarlos, pero no puede adquirirlos al valor impuesto. (En realidad, no puede adquirir nada, no tiene dinero)

Como una manera de presión, la Compañía de Ascensores Mecánicos le cierra ascensores a la municipalidad (y a Valparaíso) paulatinamente.

Esta versión como bien dije, es el rumor a voces que comienza a circular en la ciudad.

Pero de presiones y zancadillas, no solo comerciales sino que políticas en la ciudad, hay una fiesta. El problema es que quien queda al medio de esto es, justamente, Valparaíso, su patrimonio y su gente.

Por favor, lea el siguiente artículo de Gonzalo Rojas aparecido en el Mercurio de Santiago, que lleva por título: Valparaíso, víctima de dos males. (Cliquee acá…>>)

Al leer este artículo queda claro que Valparaíso navega dificultosamente entre las aguas de los juegos políticos. Cómo de costumbre, no se piensa en la ciudad y menos en el país.

El Forum Universal de Las Culturas, es una actividad que ya se la querrían tener otras ciudades del mundo. Cuando se realizó en Barcelona, la ciudad invirtió millones para potenciarla. En Valparaíso ha quedado abandonada a la pobre gestión que realizan las entidades a cargo. La información a la ciudadanía ha sido paupérrima; aparte de las presentaciones realizadas en Plaza Sotomayor, nadie tiene idea de que hay exposiciones y charlas. El objetivo principal del Forum de las Culturas es crear conciencia sobre la importancia de los espacios públicos para el uso cultural del mismo, la cohesión social y la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Sin embargo, paradojalmente, no ha habido una promoción abierta a la ciudadanía.

Era una oportunidad única, no solo para Valparaíso, sino que también para Chile, puesto que como país que busca integrarse a la comunidad globalizada, el desarrollo de su cultura y su patrimonio fortalece su identidad y la integra a la aldea global con un sello propio y distintivo.

Al parecer hay una gran ignorancia de parte de nuestras autoridades con respecto a estos tópicos: Identidad, Cultura, Patrimonio, Gestión eficiente, Globalización. Chile insiste en querer aparecer como un país global celebrando Halloween, sin embargo en lo que realmente importa para pertenecer a esta globalidad, la mirada a la propia cultura mediante la protección de su patrimonio y promoción de su identidad, no hay una visión política clara al respecto. Es la única manera en que se entiende la desatención a lo propio. Ignorancia!!!

Ante todo esto y existiendo planes de desarrollo promocional en curso, los llamados a poner estos temas en la conversación diaria somos nosotros mismos, los porteños.

Debemos ir con nuestro entusiasmo más allá de cantar con emoción “La Joya del Pacífico”. Debemos nosotros exigir que los proyectos patrimoniales se lleven a cabo, que los dineros se ocupen bien, que se vea a Valparaíso como lo que realmente es: Una ciudad que ostenta el título que tienen hermosas ciudades reconocidas como las más bellas del mundo: Florencia, El Cairo, Venecia, El Cuzco, Quito, Praga. Que los ascensores de Valparaíso son un evento como ir a conocer la Torre de Pisa, la de Eiffel, el Cristo Redentor de Río de Janeiro, Machu Picchu. Debemos convencer a los demás porteños para que exijamos que se hagan gestiones eficientes, para que castiguemos mediante el voto cuando tengamos que escoger autoridades y por sobre todo…

…para que le digamos a Chile que Valparaíso no debe ser un proyecto solo de Valparaíso, sino que debe ser un proyecto país de todos los chilenos.

Leo Silva

lunes, 11 de octubre de 2010

Desmanes Carnavalescos (La educación que nos falta)

Mi madre ensoñadora mira a la distancia y pesca un recuerdo:

La fiesta de la primavera… Era tan hermosa. La gente jugaba a la challa en las plazas y todos les tiraban a todos. En especial, si te gustaba alguien, para demostrárselo te acercabas y le tirabas un poco de challa.

De pronto su mirada se nubla:

Después la gente comenzó a tirar bombas de agua y no solo de agua. Ya no era el papel picado y las bromas se ponían pesadas. De ahí comenzaron los desmanes y la destrucción de las plazas. Un día la Fiesta de la Primavera fue suspendida para siempre, al parecer la última fue por ahí por los años 60’s.

Tomo El Mercurio de Valparaíso del domingo y mi vista también se nubla con la noticia de los desmanes después del Carnaval de los Mil Tambores. Será que estas fiestas están condenadas a seguir el mismo destino??

Me demoro bastante tratando de comprender el porqué la gente no cuida de sus fiestas, no cuida de los espacios ganados con tanto esfuerzo, no valora estos eventos y, en vez de participar, solo piensa en emborracharse y en destruir.

Curioso este comportamiento humano. Da muestra de un vacío intelectual, emocional y hasta espiritual, y me detengo a pensar: qué nos habrá llevado a este estado de estupidez máximo que termina por destruir las buenas intenciones de los gestores culturales que se esfuerzan por levantar sus iniciativas, para que al final terminen siendo involucrados en actos completamente repudiables???

Distintos factores vienen a confluir en el desastre vivido en la última versión del Carnaval de los Mil Tambores. Pero una cosa sí tengo bastante clara. La organización de esta fiesta hizo todo lo posible por alejarse de este caos que se ha vuelto una constante en las últimas actividades de este tipo realizadas en la ciudad.

El factor “público masivo”

Sin duda alguna, cuando se planean estas actividades públicas se debe tener en cuenta de que se tendrá una gran cantidad de asistentes y que, dada la naturaleza de la fiesta, su entusiasmo podría desbordarse. Este público se convierte en masa y actuará y hará lo que la masa haga. Si la masa baila, bailará. Si la masa bebe, beberá y si la masa destruye, destruirá. Lo que haga uno, validará lo hecho para los otros.

No hay mayor sicología para analizar la masa. Puede ser cualquier persona que, en medio y formando parte de este grupo numeroso, pierda su identidad, se sienta liberado, potenciado y validado. Muy similar a lo que sería una estampida de animales salvajes. Así de duro y simple.

Por lo tanto, hay que tener un gran cuidado con el cómo se maneja este efecto masivo. Hay que pensar antes en cuáles son los estímulos que podrían desatar su reacción que, en lo general, podría ser irracional.

Lea el siguiente comentario dejado en Youtube en un video de los desmanes ocurridos después del último carnaval en la ciudad:

“…Wn, debiste grabar cuando los pacos llegaron a cumming pegandole a todo el mundo solo por estar carretiando alli, los disturbios empezaron por eso. Se supone que la wea era un carnaval, se entiende que la gente se ponga a chupar en la calle, eso no es motivo para reprimir con la brutalidad de la que hizo gala carabineros, y que solo consiguio dejar la crema en el centro. Pesimo prosedimietno policial, de no ser por carabineros, no habrian habido disturbios…” (sic)

Una de las formas con que se combate este efecto masa es la educación. Si se promueven individuos con un alto índice de identidad particular y conciencia propia, con un gran sentido de libertad propia y de respeto basado en la máxima de “mi libertad termina donde comienza la tuya”, estos propios individuos actuarán como catalizadores de lo que se debe y no se debe hacer. Entenderán la libertad no como el permiso para hacer lo que se les venga en gana, sino como un espacio en donde la ejercerá de manera responsable.

El factor “alcohol”

Al parecer, uno de los efectos que provoca la masa es la liberación de las inhibiciones, pues estando en medio uno queda cubierto, se hace parte y el anonimato lo cubre.

Si a este simple hecho se le suma otro desinhibidor como el alcohol, se estará potenciando este efecto, y en un grupo que da muestras de no saber manejarse en espacios de libertad podría resultar simplemente devastador.

Por este motivo, si se sabe que se contará con una gran afluencia de público a un lugar, se hace absolutamente necesario accionar las medidas para prevenir los sucesos lamentables.

Accionar y no reaccionar es la regla de oro. Si se acciona, se busca los medios para no seguir aportando los estímulos que hagan que la masa se vuelva incontrolable.

Prohibir la venta de alcohol antes y durante la actividad. Cerrar los puntos de venta, fiscalizar que esto se lleve a cabo de manera efectiva. Vigilar la venta de alcohol clandestina y neutralizarla.

Todos los que hemos estado en medio de estas fiestas públicas y masivas en Valparaíso, sabemos muy bien que se vende cerveza clandestinamente entre la gente. Las botillerías siguen abiertas y se encuentran llenas de gente comprando alcohol. No hay fiscalización si los que compran son mayores o menores de edad y para el caso, da lo mismo porque la masa no tiene edad.

El factor “policiaco”

Esto es delicado porque el accionar de Carabineros transita entre los puntos; disuadir por acto de presencia, reacción si se viola la ley y represión si se efectúan actos reñidos con el orden público.

Si la masa se comienza a descontrolar, Carabineros tendrá que intervenir. Es su trabajo. Así suele hacerlo. Si ve que hay gente bebiendo en la vía pública, lo que está prohibido, lo hará; si el grupo es numeroso, intervendrá con toda su fuerza de manera represiva.

El problema es que esto potencia el efecto. En vez de disuadir mediante la fuerza, provocará una explosión de la masa que al notarse en superioridad numérica y, contando con el anonimato que la masa proporciona, contra atacará y al no poder acertar en su objetivo, desahogará su frustración masiva con lo que tenga a su paso.

Es mejor accionar y no reaccionar. No se necesita ser un experto en inteligencia y logística del FBI para saber que en estas actividades callejeras, la masa se reúne en dos puntos de la ciudad: Bellavista con Blanco y Plaza Aníbal Pinto, en Cumming con Almirante Montt. Sería bueno reforzar con anterioridad efectivamente la presencia policiaca en esos puntos.

Actividades culturales y Valparaíso

Valparaíso necesita actividades que le aporten un “qué hacer” en la ciudad. No solo desde octubre en adelante, sino que todo el año. Toda ciudad que comienza a ser turística aprovecha este hecho para potenciar actividades, pues significan público que vendrá a la ciudad, que se hospedará en la ciudad, que comerá en la ciudad, que gastará en ella. Es un simple hecho de objetivo comercial. Valparaíso necesita dinero, entre otras cosas para cuidar su patrimonio. Si usted no lo sabe, es bueno que se entere, Valparaíso posee una municipalidad en constante estado de quiebra financiera. Por ese motivo le resulta tan difícil enfrentar tareas tales como cuidar de los ascensores. No importa el color político de su alcalde. Quien quiera que asuma ese cargo se enfrentará al simple hecho de que no tiene dinero para realizar las múltiples tareas que se le vendrán por delante.

Aún más. Se necesitan de estas actividades para potenciar el concepto de “Ciudad Cultural”

Si lo observa bien, se dará cuenta de que en la ciudad se han impuesto dos conceptos muy potentes: “Ciudad Patrimonio de la Humanidad” y “Ciudad Capital Cultural”. Para mí, esto es prácticamente un regalo. Cualquier ciudad del mundo se soñaría poseer ambos nombramientos.

Ambos son conceptos fuertes a nivel de marketing de ciudad. Pero no subsisten por sí solos. Hay que potenciarlos, mostrarlos, trabajarlos constantemente y aprovecharlos como plataforma para crear más y más eventos, durante todo el año y sobrepasar la estacionalidad alta y proyectarse a la baja temporada. Aquí no se hace un turismo playero. No es necesario el sol para venir a Valparaíso.

Entonces, contar con gestores culturales que crean actividades masivas en la ciudad y que las han llevado a cabo por mucho tiempo exitosamente, es prácticamente otro regalo.

Ya no hay festival de jazz en la ciudad. El que había tenía grandes problemas de producción, mala publicidad, una parrilla pobre y simplemente desapareció.

El festival de cine es casi críptico. Por su carácter de “Cine Patrimonial”, no resulta masivo y solo los entendidos asisten.

Cuando se realizan estas actividades, no veo pendones engalanando las avenidas de la ciudad, no veo un vuelo creativo publicitario agresivo y arriesgado. Cuando le comento a personas de Viña del Mar sobre “Valparaíso Cerro Abajo” o “Carnaval de Mil Tambores”, definitivamente no tienen idea de qué les hablo y me manifiestan su intención de que les encantaría venir. Si en Viña del Mar poca idea se tiene de lo que pasa en la ciudad vecina, en otros lugares como Santiago, San Pedro de Atacama, Patagonia, simplemente no se sabe nada y esos son justamente los lugares donde nuestro mercado está llegando.

Por ese motivo es tan importante tener gestores culturales. Hay que cuidarlos y trabajar con ellos para que sus eventos resulten. Hay que ir más allá de un estudio de factibilidad, hay que involucrarse.

Un gestor cultural crea un evento. Lo realiza y se preocupa de que todo resulte bien mientras este se desarrolla. Si muy posteriormente ocurren desmanes, no se le puede culpar por estos. Ahí esta fallando algo distinto.

A mi juicio, la última versión de Carnaval Mil Tambores fue completamente exitosa. Los organizadores decidieron moverlo del centro de la ciudad a los cerros justamente para alejarse de la posibilidad de que se produjeran desmanes durante su realización. Más aún, crearon un slogan manifestando esta intención. “Yo vivo Mil Tambores, yo cuido Valparaíso”. El evento partió a la hora y terminó aproximadamente a las once de la noche, sin presentar ningún problema durante su realización. El centro de la ciudad no se vio afectado en su flujo normal. La gente de los cerros sintió que se acercaba el carnaval a ellos. Un exitazo!!!!

Los desmanes se produjeron cuatro horas después de terminado este evento. Podemos realmente culparlos a ellos o responsabilizarlos por estos hechos????

Más aun, la organización decidió bajar parte de sus actividades para apoyar la intención de que los desmanes no continuaran. Lo que yo veo ahí es conciencia, intención y acción.

Por ese motivo, mi vista no termina de nublarse cuando leí las noticias de un diario local donde dice que los porteños piden que se termine con los eventos masivos. Las autoridades de la ciudad dicen que serán muy rigurosas al momento de dar una nueva autorización y que se corre el riesgo de que el próximo año no se autorice esta actividad.

Proponer terminar con estas actividades no me parece una solución al problema de fondo. Es solo esquivarlo de una manera simple. Es no comprometerse y no ser proactivo y es hacerse el trabajo fácil. Hay mucho por hacer en la ciudad y debemos avanzar tratando de solucionar los problemas y no simplemente huir de la situación.

En el caso del Carnaval Mil Tambores, esta versión fue la onceava. No es la primera vez que se hace y no se comprende que teniendo las experiencias anteriores más la de los Carnavales Culturales donde también han ocurrido incidentes, estos pareciera que sorprenden a las autoridades, como si fuese la primera vez que sucedieran.

No hay que asustarse, hay que inventar alternativas, como imprimir en blanco y negro y en papel barato información alusiva a proteger estas actividades públicas e invitando a no consumir alcohol en las calles recordando que por ley está prohibido y a qué penas se exponen los que lo hagan y a qué otras se exponen los que hagan desorden público y vandalismo. Esta información debería ser entregada por monitores que inviten a no beber y a cuidar la ciudad.

Tenemos, todos nosotros, un gran trabajo por delante para cuidar y proteger estas pocas actividades. Cuidar y proteger Valparaíso y quitarle el sino de “ciudad peligrosa”. Debemos ser proactivos y propositivos y sobre todo tratar de comprender los fenómenos y como estos se activan para vislumbrar soluciones efectivas. También debemos cuidar a nuestros gestores culturales. No los culpen de un vandalismo que sucedió horas después de terminado su evento, no los amenacen con cerrarles los espacios, aprecien su buena voluntad cuando hacen lo posible para promover una cultura participativa y no destructiva.

Cuidemos las pocas actividades que tenemos, no retiren los Carnavales. Al contrario, aprendamos de las experiencias, creemos aun más eventos, más conciertos, más festivales y publicitémoslos y valgámonos de ellos para potenciar la ciudad.

Eduquemos y culturicemos a las personas mediante campañas durante el año para que cuando se transformen en masa, sea una benigna y participativa y no borracha y destructiva como lo es ahora.

Leo Silva

martes, 21 de septiembre de 2010

Valparaíso Manoseado

Para comenzar, una anécdota:

Caminaba por cerro Concepción hace un año atrás con mi hija de 15 años. En un momento apareció un guía de turismo con su grupo frente a la Iglesia Luterana. El guía les indica a sus pasajeros la iglesia y les dice: En este momento ustedes están frente a la Iglesia Anglicana.

Mi hija: Qué demonios. Papá!!! Esa no es la iglesia Anglicana. Vamos, diles algo, corrígele, es un error.

Obviamente no lo hice. Mi ética profesional me impide intervenir en el trabajo de un colega por respeto, aunque esté en un error. También, el dato no quedará en el recuerdo de los pasajeros más allá del asiento de sus aviones.

Ahora la cosa cambia cuando se institucionaliza la mala información y la mirada liviana y aún más, esta aparece en un programa de televisión de cobertura nacional.

Observe el siguiente video.


Desde hace un tiempo que Valparaíso está de moda. Se realizan películas y documentales en la ciudad, sin embargo algunos de ellos se hacen sin una investigación previa. Este fenómeno agrede a los habitantes de Valparaíso. Esta mirada de ciudad recién descubierta, en muchos casos por los capitalinos, es ofensiva pues Valparaíso está en el mismo lugar desde 1536 y los porteños conocemos cada detalle de la ciudad.

No tengo idea si este programa “City tour”, dedicado a Valparaíso, ha salido al aire o cuándo fue su presentación. Es probable que meses atrás. Sin embargo, no es tarde para lanzar esta crítica y exponer algunos puntos de lo que me parece no debería volver a repetirse.

Resulta chocante, por ejemplo, que en esta sección del programa, subida a mi blog, los personajes; el académico y arquitecto Federico Sánchez y el animador y periodista Marcelo Comparini, vean un quiosco de información y circuitos turísticos local y comenten que les han copiado a ellos y que su programa es un referente. Acto seguido comentan el lugar desde plaza Aníbal Pinto en una fiesta de irregularidades de información con respecto a la Casa del dibujante Lukas la cual sitúan en el Paseo Yugoslavo siendo que se encuentra en mirador Gervasoni y el hotel Brighton sindicándolo como una recuperación de una casa antigua, cuando en realidad es una casa nueva construida siguiendo los parámetros victorianos del sector.

El quiosco mencionado pertenece a Franco Tours de propiedad de Jaime Lanfranco. Lo conozco y lo respeto. Lo he visto trabajando desde hace mucho tiempo en su empresa y su concepto y realizando sus tours con pasión y entrega.

No solo él. Ahí están varias compañías pequeñas que se han dedicado seriamente a recopilar información y prepararse acuciosamente para la entrega de esta. Empresas como Enlace Turístico y la decana de todos nosotros Bohemia Tours que trabajaba en la ciudad desde el tiempo en que Marcelo Comparini hacía sus primeras armas en televisión en el programa Extra Jóvenes.

Me parece curioso que un programa de televisión asuma el contenido sobre un tour por Valparaíso sin ninguna investigación preliminar. Más aun cuando uno de los animadores es un arquitecto que, por formación, debe privilegiar la investigación previa. Se entiende que el concepto del programa es liviano y entretenido, donde los protagonistas tienen un mayor foco por su desempeño que el lugar mostrado. Que la información dada no debe ser académica sino que llevadera y casi humorística, sin embargo me afecta esta liviandad de contenido.

Este fenómeno que se vive en la ciudad en donde muchos están llegando y algunos guiando sin tener mucha idea, en donde se privilegia una mirada liviana, en donde se habla sin tener un respaldo, suele violentar a los porteños que sí conocen su ciudad y los detalles que la han formado.

En Valparaíso hay muchos personajes que podrían haber guiado de manera entretenida y humorística y al mismo tiempo, aportando el detalle justo, la mirada precisa y el dato en consecuencia.

Samuel León, Ingrid Marín, el mismo Jaime Lanfranco, todos porteños, todos de Valparaíso, conocedores, informados, preparados, para quienes Valparaíso no es solo un anecdotario de cosas curiosas, sino que es un portento de identidad digno de verse y estudiarse para compartir esta información y fijar la mirada en el momento preciso.

Este detalle no es menor. A los porteños no se nos pueden cambiar las coordenadas. Nosotros conocemos nuestra ciudad. Un momento notable en este programa es cuando en Plaza Sotomayor el hiperventilado arquitecto comenta sobre el diálogo de estilos arquitectónicos del sector, pero no tiene idea si Arturo Prat está enterrado en el monumento a los héroes de Iquique y habla de un barco enterrado bajo el monumento. En ese momento hablan con un porteño transeúnte quien les explica en forma corta y precisa hasta dónde llegaba la línea de mar y aporta un grado de información veraz.


Es muy fácil venir a hiperventilarse a Valparaíso, de hecho a nosotros mismos nos pasa frecuentemente caminando a diario por nuestra ciudad, sin embargo nuestra pasión nos ha llevado a la investigación. Nos hemos tomado en serio el hecho de habitar Valparaíso.

Recuerdo hace un tiempo una serie de dibujos animados chilena sobre un súper héroe porteño “Gato”. También en esa serial aparecía esta mirada capitalina en donde se dibujaba un Valparaíso en donde el mar aparecía tras la iglesia la Matriz cuando originalmente está en frente de la iglesia y se nos dibujaban casas y callejones que para nosotros, los porteños, simplemente no era Valparaíso. También en esa oportunidad no se investigó, no se consultó, no se buscó a un dibujante de comics de la ciudad como Juan Carlos Cabezas “Jucca”, que es capaz de diseñar espacios realmente porteños con los ojos cerrados. Se hacen estos programas con la buena intención, pero no se nos considera y no se nos toma en serio.

Desde estos videos subidos al blog se puede acceder con un click sobre ellos al canal de Youtube donde se puede apreciar toda la saga de este programa referente a Valparaíso. En todos ellos las imprecisiones son descomunales, en todos ellos la mirada liviana pasa a dar cuenta de esta visión casi folclórica que se tiene de nosotros. Es tanto así que incluso el delicado tema de los ascensores es tomado sin ninguna información previa. (Véase el capítulo dedicado a la Av. Argentina y los trolleybuses). También en todos ellos me di el trabajo de aclarar la información dejando los comentarios pertinentes para tratar de simplemente completar en algo esta falta de rigurosidad periodística.

Lo único que queda en claro es justamente esta visión capitalina. Queda en evidencia como se nos ve y por lo tanto el porqué no se nos toma en serio. Hemos pasado a ser una curiosidad, un evento, caso de zoológico, donde todos van a ver las gracias del mono sin querer saber cuál es el espécimen que están observando.

La televisión chilena hace gala de poco contenido y todos los chilenos duermen en el Soma de la tontera televisiva. Saludan a sus protagonistas en la calle, los encuentran entretenidos, los felicitan por sus gracias, sin caer en cuenta de que no se les toma en serio y que se les manosean sus referentes sin la menor delicadeza de una investigación previa y seria.

A mi parecer pueden hacer lo que se les venga en gana con sus programas, sin embargo, cuando se trata de Valparaíso, me permito exigir más respeto. Por su historia, por ser una ciudad única en el mundo, por su identidad y por sobre todo, por su gente.

Les dejo para finalizar, un hermoso video de Pascuala Ilabaca.

Esto es Valparaíso

Leo Silva